Sólo cuando confié en que el infinito era una opción, mi cuerpo experimentado se abrió a las posibilidades de acción.

Desde entonces distingo con mayor claridad lo que hay entre la quietud y el movimiento, el colapso y el fluir, cuerpo contenido y cuerpo sostenido.

Para encontrar el movimiento infinito es muy significativo para mi darle sentido al colapso, lo percibo en el cuerpo, en la quietud con signos de contracción muscular, también me llega a la piel cuando los poros se cierran y dejan de brillar, la respiración se acorta y los pensamientos agolpan mi mente queriendo salir a la vez, sin emitir ni una palabra.

El colapso es un cuerpo lleno de juicios y de limitaciones por ahí comienza mi danza.

Distinguir cuando lo habito me inspira a bailar rumbo a infinitas posibilidades.

¿Quién no se colapsa con tanta información, pedidos, deseos, expectativas, exigencias…?

Dejé de mirarlo con rabia o miedo para experimentarlo con valentía y firmeza.

Empujar hacia fuera lo que dentro se bloquea y amontona me permite expandir, hacer sitio para lo que si necesita de mí.

Cierro los ojos para encontrar mi centro y movilizarme desde ahí,  entonces el corazón me avisa del poder de la exigencia “tengo que” encontrar mi centro antes de comenzar el movimiento… justo ahí me enfrento al primer disparador. ¿Cómo encontrarlo en un espacio ocupado, lleno de pensamientos cuya dirección es llegar al resultado?¿que prisas tengo para llegar al centro?

Suelto exigencia y me doy tiempo para aterrizar, entonces mi intuición me conecta con el vaciado y es a ese lugar donde quiero mirar primero. El cuerpo recuerda de forma orgánica que está listo para vibrar, mecerse, removerse, desenganchar lo que ya cumplió su función comenzando así mi andadura.

Movimiento sutil que dibuja el camino de regreso a casa.

Focalizo el lugar de llegada abrazando el punto E. Lo Esencial toma vida, arranca motores. Ahora todo se multiplica, la dirección que toma dicho movimiento dibuja una “X” del centro hacia fuera y surge el encuentro que redondea la forma del infinito.

A lo largo de mi exploración me doy cuenta de que la vida está llena de encuentros y desencuentros, de entradas y salidas, de despegues y aterrizajes, de conexiones y desconexiones con un vínculo en común. Todas ellas se conectan con la posibilidad de elegir el camino. Es en ese momento cuando me hago cargo de lo que supone moverse de dentro a fuera y de fuera adentro. Comenzando la danza auténtica del Ser Inspirado. Si te estás preguntando como activar ese punto para embarcar rumbo a infinitas posibilidades, comienza por ti.

 

Llega al cuerpo, despierta el sentir y traza el camino del aprendiz.

Piel, musculo, hueso, órganos. Capa a capa date permiso para entrar, conectar y permanecer disponible para lo que llegue, y cuando sientas que estás en tu centro comienza el trayecto en dirección al mundo.

 

Te invito a declarar tu compromiso con la vida mientras dibujas ese símbolo de infinito a través del movimiento de tu cuerpo.

Desafíate para explorar más allá de la sensación, emoción, pensamientos. Juega con tus límites, disfruta, in-corpora, practica.

Ya estás listo para navegar del Movimiento Esencial al Transformacional en él existen infinitas posibilidades y sólo tú puedes desvelarlas.

Observa donde quieres activar el infinito

Explora infinitas opciones 

Genera infinitos movimientos

Tu eres la posibilidad, tu eres Movimiento infinito.

 

MARIA JESÚS ZEA MONTERO

Facilitadora de Procesos Transformacionales. Fundadora de Movimiento Esencial.Co-fundadora de Movimiento Transformacional.
Coach PCC-ICF. Especializada en el ámbito corporal y emocional.
Desarrolladora personal y organizacional a través del movimiento corporal

www.mariajesuszea.com

www.lshuman.com